Revalorizar el Voluntariado

Por Bernardo Kliksberg
18 millones de personas mueren anualmente por causas evitables vinculadas a la pobreza. 9.6 millones de ellos son niños. Se estima que la actual crisis económica puede derivar en 400 mil muertes más de niños pobres en el 2009. Es un escándalo moral en un mundo donde el gasto militar crece sin cesar. Se necesitan políticas públicas que pongan a estas muertes evitables en primer lugar en las prioridades. Si bien ellas son lo central puede complementarlas una fuerza silenciosa de grandes potencialidades que es el trabajo voluntario. Así, la campaña "Levántate y habla" (octubre 2008) que exigió a los líderes mundiales cumplir con las metas del milenio y mejorar urgentemente la pobreza movilizó a 43 millones de personas en 127 países.

Banco del Pueblo Soberano reconoce 30 años de voluntariado del
Sr. Rafael Martínez en la selva amazónica venezolana.

Un estudio encontró que el 73% de los jóvenes españoles, y el 66% de los canadienses y americanos, le dan mucha más importancia a estos temas que a "hacer mucho dinero". Una encuesta en EEUU, entre jóvenes de 13 a 25 años halló que 61% estaban preocupados por el estado del mundo, y se sentían responsables de hacer una diferencia. En España las instituciones más valoradas por los jóvenes son las voluntarias.

El voluntariado es base de las principales religiones del planeta. La Biblia tiene 3.000 referencias a "aliviar la pobreza". En el judaísmo, la palabra para llamar la solidaridad, es Tzedaka, "hacer justicia". La idea es que ayudar, es restablecer la justicia violada por la pobreza. La Tzedaka es igual en importancia a todos los otros mandamientos juntos. Jesús de Nazaret proclamó que es como "tratamos al último de nuestros hermanos lo que va a determinar si heredaremos el Reino de la Divinidad o iremos al infierno eterno". El islamismo requiere ayudar a los necesitados. En las religiones orientales se afirma "el que regala una rosa a otro, se queda con la fragancia en la mano" él es el beneficiado.

El voluntariado ayuda al que lo ejerce. Singer, refiere que Harbaugh, Burghart, y Mayr (2007) hicieron un experimento entregando dinero a jóvenes estudiantes. Podían donarlo a un banco de alimentos para pobres o comprarse cosas. Se midió con resonancias magnéticas cómo reaccionaban los centros del cerebro que producen gratificaciones. Se activaban muchos más cuando donaban. En otro estudio (Universidad de Michigan, 2007) en 30.000 hogares americanos, se encontró que aquellos que donaban tenían un 43% más de probabilidad de considerar que eran "muy felices con sus vidas" que quienes no lo hacían, y un 68% menos de posibilidades de caer en la desesperanza.

En toda América Latina, se necesitan políticas públicas de primera calidad, muy centradas en la gente para poder responder a la crisis, que está haciendo subir la pobreza, el desempleo, y la exclusión social, pero el voluntariado puede ser un colaborador formidable de ellas. Para ello hay que potenciarlo y dar todo el apoyo público y privado. Una visión economicista estrecha ha desvalorizado con frecuencia las posibilidades del voluntariado y lo ha relegado. Es hora de superarla.

Asesor Principal de la  Dirección del PNUD/ONU para  América Latina. 
kliksberg@aol.com
Tomado de El Universal, Caracas, Venezuela. 20 de mayo de 2009

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